Se trata de un lote de 21 fotos realizadas por mi amigo Juan López Leiva. Tras la Semana Santa de 2009 (cuando casi no nos conocíamos) me las mandó generosamente para que yo las publicase en este sitio web para la causa común de la fotografía cofrade. Por diversas adversidades vitales que el bueno de Juan conoce perfectamente (por eso sé que estoy perdonado) no tuve tiempo, ni me fue posible, publicarlas aquel año, pero nunca cayeron en el olvido. Ni las fotos ni su autor.
Siempre las he tenido ahí preparadas para lanzarlas en el momento oportuno que es ahora, cuando la vida, en su cíclico vaivén, me permite honrar por fin este testimonio gráfico captado por la sagaz lente de Juan. Y es que nunca es tarde para esto de publicar cualquier fotografía cofrade. Ya se sabe que los cofrades gustamos de repasar y analizar fotos antiguas. Así vemos cómo era esta o la otra cofradía en el año tal, y cómo todas las corporaciones han evolucionado con el paso del tiempo. La fotografía cofrade, lejos de ser mero registro, es un diálogo perpetuo entre el ayer y el hoy, en este caso, entre 2009 y 2025.
Instantáneas de Juan López Leiva que no cayeron en el olvido.
En este lote de fotos que Juan López Leiva me mandó hace tanto tiempo hay algunas del quinario del Nazareno y del Prendimiento. Posteriormente hay otras de casi todas las estaciones de penitencia de las hermandades que procesionaron aquel año por las calles de nuestra ciudad.
Entre los pliegues del tiempo y los claroscuros de la memoria, yace este testimonio gráfico. Hoy, tras un largo almacenamiento digital de dieciséis años en un disco duro, ve por fin la luz en su destino original.
Hago justicia gráfica con este lote de 21 fotos ahora en abril de 2025, ni más ni menos que dieciséis años después. Gracias, Juan. Por apoyarme en aquel momento y por este legado que ahora, convertido en puente entre décadas diferentes, nos permite peregrinar por la memoria de nuestro pasado.




















