Ntra. Señora de los Dolores en Su Soledad.
(La Soledad de Linares, Andalucía)
Cuando todo se ha consumado, cuando el cuerpo de Jesús yace inerte dentro del sepulcro de la parroquia de San Francisco, cuando el cuerpo de los cofrades ya está roto… la Virgen de la Soledad de Linares regresa brevemente a las calles de la ciudad. Sin música y sin penitentes. Acompañada sólo por gran número de devotas y devotos
ITINERARIO DE LA SOLEDAD 2026
23:55 – Salida de La Soledad desde la Parroquia de San Francisco
00:00 – San Francisco.

00:05 – Yanguas Messía.
00:10 – Cánovas del Castillo.
00:15 – Pasaje del Comercio.
00:25 – Corredera de San Marcos.
00:30 – Isaac Peral.
00:40 – Plaza de San Francisco.
00:45 – Regreso.
Origen y evolución de la procesión de la Soledad.
Fuente: Tradiciones del Santo Entierro de Linares, Andrés Padilla Cerón.
Se hace difícil precisar cuando comienza a salir la Virgen de La Soledad, el Viernes Santo por la noche, como procesión distinta de la del Santo Entierro (en la que lógicamente seguía participando). La teoría más admitida es que este acontecimiento tuvo lugar a raíz de un cabildo extraordinario celebrado en 1917 en el que se tomó el acuerdo de que La Virgen de los Dolores en su Soledad (nombre oficial del titular mariano de la cofradía) saldría dos veces: El Viernes Santo, acompañando al Cristo en la procesión de la tarde, y otra por la noche, en la que ya lo haría sola y bajo la advocación de “La Soledad”. Además seguiría saliendo el Viernes de Dolores, con lo que ya serían tres las veces que pisaría las calles.
No obstante, existen bastantes datos que ponen en duda que esta costumbre de la procesión nocturna se iniciase ese año 1917: el primero y más evidente es el que nos ofrece el diario El Noticiero de fecha 22 de marzo de 1910 en donde se anuncia la salida de “La Soledad” para el Viernes Santo de aquel año a las 12 de noche, recorriendo el itinerario: “San Juan de Dios, Cánovas del Castillo, San Francisco y Plaza del mismo Santo” (sic.). Informaciones periodísticas de años sucesivos (Diario de Linares de 1912 y 1913) confirmarían esta salida. Por tanto, apuntamos la hipótesis de que esta costumbre podría haberse iniciado a comienzos del siglo xx, aunque no antes, como lo demuestra un itinerario de 1895, en donde no figura esta salida procesional.
Sea como fuere, el caso es que, desde que se organiza esta procesión de la Soledad y hasta el paréntesis impuesto por la Guerra Civil, siempre saldría después de encerrarse la procesión del Santo Entierro, en la que también participaba. Durante el recorrido, que se desarrollaba en completo silencio, la imagen era acompañada casi exclusivamente por mujeres provistas de velas, agregándosele durante el recorrido un gran número de señoras. Aunque por aquellos años se glosaba mucho a la mujer de mantilla, a decir de los más mayores, las únicas que lucían esta vestimenta eran las señoras y señoritas de la alta sociedad linarense. A la citada procesión, también asistían –ataviados con su túnica– los miembros de la Junta Directiva y algunos cofrades. Según nos cuenta el Diario de Linares (6 de abril de 1912) “antes formaban en ella centenares de señoras y señoritas”, añadiendo después que “hoy el número de ellas es más reducido”. Todo ello nos da idea de la popularidad que debió de alcanzar dicha procesión de silencio a principios del siglo xx y del cierto periodo de crisis en que debió de caer en los años 1908-09 y siguientes.
En los años 1933-34 y por tanto en plena República, no hizo estación de penitencia Nuestra Sra. de la Soledad. El acto de la procesión se sustituyó por un oficio religioso celebrado en el interior del templo el Viernes Santo a las siete de la tarde y en el cual se predicó el llamado “Sermón de la Soledad”, que era una glosa de los dolores de la Virgen María. En el siguiente año de 1934, y según nos cuenta el diario La Unión de 29 de marzo, se obtiene un permiso especial para la salida de solo dos procesiones, el Nazareno y la Soledad (que lo haría a la temprana hora de las 22:30 de aquel Viernes Santo).
La reorganización de la procesión de la Soledad
Tras el obligado y tristísimo paréntesis impuesto por la Guerra Civil, la Cofradía del Santo Entierro fue la primera en volver a salir a la calle, realizando estación de penitencia el Viernes Santo de los años 1940, 1941 y 1942. No obstante, lo único documentado es que en la Semana Santa del año 1943 se anuncia esta procesión de la Soledad para las doce de la noche. En estos primeros años, la procesión discurre de la misma manera a como lo había venido haciendo, es decir, acompañada solo de mujeres y en completo silencio. De hecho, en los años sesenta del pasado siglo, esta procesión recibía en los documentos internos de la cofradía el sugerente nombre de procesión femenina de la Soledad[19], siendo su organización idéntica a la tradicional.
Salvo ligeras modificaciones y algunos cambios de trono, pocas variantes ha experimentado esta procesión a lo largo de su periplo. Lógicamente ya no son solo mujeres las que acompañan al paso, sino un nutrido grupo de personas de ambos sexos, incrementándose también el número de directivos que –a cara descubierta– acompañan a la imagen. Además, y desde hace algunos años, se procede al reparto de velas entre el público que se congrega a la puerta de la iglesia de San Francisco esperando la salida de la procesión. Una costumbre alejada de las magnificencias, propias de otras procesiones y que nos retrocede a los entrañables orígenes de la Semana Santa linarense.
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Actualizaciones de este apartado:
– 20/mar/2015
