Real Inmemorial e Ilustre Cofradía del Santo Entierro de Cristo,
Santísima Virgen de las Angustias,
Ntra. Sra. de los Dolores en su Soledad
y Santa Vera Cruz.
(Santo Entierro de Linares, Andalucía)


1. Datos de la Hermandad
2. Horario e itinerario de procesión
3. Orígenes y cronología
4. ⛅ Previsión del tiempo este Viernes Santo

DATOS DE LA HERMANDAD
· Fundación: 1552.
· Día de estación de penitencia:
Viernes Santo.
· Sede Canónica:
Parroquia de San Francisco de Asís.
· Hermanos: -.
· Autores de las imágenes actuales: La imagen de la Virgen de las Angustias es de autor desconocido. El Cristo Yacente es obra de Víctor de los Ríos. Y Ntra. Sra. de los Dolores en su Soledad está tallada por Francisco Palma Burgos.
· Casa de Hermandad: C/ Baños.
· Hermano Mayor: Antonia Gutiérrez Linares.
Dato actualizado el 17-feb-2025.
Tiempo el Viernes Santo
Estrenos Semana Santa 2023: Restauración Cristo Yacente. Juego de ánforas para la Virgen de la Soledad realizadas por Jose Mª Navarro de Córdoba. Restauración de los faroles de cola. Los dos últimos candelabros para completar toda la candelería. Algunos tambores de pellejo nuevos.
ACOMPAÑAMIENTO MUSICAL 2023
Cruz de Guía: Banda de Cabecera Quinta Angustia.
Primer paso – La Vera+Cruz: Banda de tambores de pellejo.
Segundo paso – Cristo Yacente: A.M. Maestro Alfredo Martos.
Tercer Paso – Ntra. Sra. de la Soledad: Agrupación Musical de Linares 1875.
ITINERARIO SANTO ENTIERRO DE LINARES 2025
Fuente: Telegram.
18:30 – Salida del Santo Entierro desde la Parroquia de San Francisco.
Cuando finaliza la tarde del Viernes Santo, la banda de luctuosos tambores de pellejo del Santo Entierro de Linares anuncia la llegada del San-to Se-pul-cro. Posiblemente la banda más antigua de la península, ya que se fundó simultáneamente a la Cofradía. Un sonido peculiar es el producido por estos tambores destemplados. Con su ininterrumpido toque de SAN-TO SE-PUL-CRO, esta característica y peculiar banda de penitentes llama al respeto y al silencio ante la llegada de Cristo Yacente.
La Hermandad del Santo Entierro es la que más pasos saca a la calle de toda la Semana Santa de Linares.
Entonces José de Arimatea depositó el cuerpo en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.
San Mateo.
18:35 – Viriato.
18:50 – San Joaquín.
19:15 – Sagunto.
19:30 – Teniente Ochoa.
19:45 – Marqués de Linares.
20:15 – Menéndez Pelayo.

20:30 – Pontón.
21:15 – Pasaje del Comercio.
21:35 – Canalejas.
22:05 – Tetuán.
22:30 – Gumersindo Azcárate.
22:45 – CARRERA OFICIAL.

23:15 – Plaza de San Francisco. REGRESO.

Posteriormente, la Cofradía del Santo Entierro también organiza la Procesión de La Soledad, con el paso de su imagen titular Ntra. Sra. de la Soledad.
Historia del Santo Entierro
En Linares existía de muy antiguo el Convento de monjas de San Juan Bautista de la Penitencia de la Orden de Santo Domingo, fundado el 17 de marzo de 1518 por D. Juan Dávalos, Comendador de Segura y Alcaide del Castillo de Linares quien cedió su patronazgo a sus dos hermanos, Fernando y Gonzalo Dávalos.
Ese mismo año de 1518, Linares es reconocida como villa por el Emperador Carlos V y su población se situaba en unos mil quinientos habitantes, de los que 30 de sus vecinos pertenecían al estado noble, casi todos hidalgos. Entre los apellidos más notables encontramos a los de Dávalos, Zambrana, Orozco, Cózar, Póves y Quesada. El aumento de la población se debía al incremento de la actividad en las minas de plomo.

El Convento de San Juan Bautista de la Penitencia de Linares se levantaba en la calle San Juan, frente a la de Echagüe, con espaldas a la calle Campanario, que sin duda tomó el nombre de la espadaña del convento. Estas monjas constituían, pues, una comunidad muy distinguida.
Y fue en aquel convento de dominicas donde se fundó la Cofradía de las Angustias (actual del Santo Entierro), caso que se da poco, ya que no era costumbre e incluso estuvo prohibido, que se estableciesen cofradías de varones en conventos de monjas.

Siendo uno de las principales fuentes de ingresos en aquellos tiempos para los conventos y especialmente para las ordenes de mendicantes como era la de los franciscanos y en nuestro caso los dominicos las cofradías, es de suponer que no debió de tardarse mucho en fundarse la Cofradía de las Angustias por los nobles de la villa. Al no saberse con certeza el año de fundación de la Cofradía, el Obispo de la Diócesis de Jaén D. Santiago García Aracil, tuvo a bien por dicho motivo, denominar a la Cofradía como «Inmemorial» en el año 1994. El Santo Entierro de Cristo es la Cofradía más antigua de Linares por no haberse extinguido nunca desde su fundación en el Convento de San Juan Bautista de la Penitencia.
El primer documento conocido que hace referencia a la Cofradía es el acta de un Cabildo de hermanos celebrado por la «Cofradía de la Quinta Angustia» el 22 de octubre de 1552, en la citada Junta, se acuerda encargar al tallista Juan de Reolid una Dolorosa «y sus angas» (andas) por valor de 2.000 reales.
El primer libro de Ordenanzas o Estatutos que ha conseguido llegar hasta nuestros días, son aprobados «por el Señor Ilustrísimo Don Francisco Sarmiento de Mendoza, Obispo que fue de Jaén, del Consejo de Su Majestad y refrendado por su secretario Francisco de Molina, en esta villa de Linares a once días del mes de octubre de 1586».
En cuanto a la denominación de la Cofradía, evolucionó con el tiempo. Al principio se titulaba Cofradía de las Angustias. En 1777, Cofradía de Nuestra Madre y Señora de las Angustias. Al año siguiente, en 1778, se le designaba como Cofradía de la Quinta Angustia. En otras ocasiones se le denomina Cofradía de María Santísima de las Angustias Nuestra Señora. En 1836 ya es conocida como Cofradía de la Soledad y del Santo Entierro, hasta el año 1958, que pasa a denominarse Cofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad. Tomando su nombre actual en 1994 de Cofradía del Santo Entierro de Cristo, Nuestra Señora de los Dolores en Su Soledad, Santísima Virgen de las Angustias y Santa Vera Cruz.
EL GOBIERNO DE LA COFRADÍA
El gobierno de la Cofradía estaba compuesto por un Alférez Mayor, un Fiscal, un Prioste o Piostre y que para serlo había de haber tenido antes el oficio de Alcalde, según costumbre; dos Alcaldes, un Escribano y luego había seis Diputados denominados «Seises», que de hecho eran los Hermanos Mayores de las Escuadras que constituían la Cofradía. Para ser Diputado o Hermano Mayor de una de las Escuadras de la Cofradía había que hacer puja o «mejoras» por el cargo y se renovaba cada año. Y se entendía por «Primitiva» a la Cofradía de las Angustias, y por «Agregadas» a las seis Escuadras que la integraban. Los Cabildos estaban presididos por el Vicario de dicho convento, de la Orden de Predicadores. El capítulo sexto de las ordenanzas de 1586 regulaba la elección del gobierno de la Cofradía de la manera siguiente: «De cómo y cuándo se han de sacar oficiales. A saber: En la fiesta de la Santa Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo y la Primera Angustia que la Madre de Dios Virgen Santa María su Madre sintió, o el día que la Cofradía la celebrare, nuestro Prioste y sus Alcaldes y los Seises juntamente con el Escribano, tendrán sentados en un papel los oficiales para el año venidero, lo cual lo notifique el Escribano en alta voz para que el Cabildo vea si es cosa que conviene, y si el Cabildo lo da por bueno, se siente en el libro de acuerdos. Y si el Cabildo viere es cosa que no conviene, que él Cabildo elija los Oficiales y los dos Acaldes, uno de los cuales ha de ser el Prioste viejo y otro el que el Prioste nuevo señalare. Los Seises sean señalados por el Cabildo general o por los Oficiales». El capítulo 19, aparte de las ordenanzas del ayuno, trataba de los Seises y del Escribano, diciendo: «Otrosí, ordenamos que en todos los Cabildos que se hicieren, porque lo en ello contenido sea valedero, se hallen todos o la mayor parte de los Seises, y si no vienen pague cada cual de pena una libra de cera. Y nuestro Escribano sea persona fiel y de buena conciencia y asiente las cosas del Cabildo según las hubiere visto, en el libro, y no en papeles particulares. Y que se halle presente en todas las fiestas y mortuorios de los cofrades y dé fe de cómo murió cada uno. Y nominará a los cofrades». Pero de hecho en la elección de Diputado o Seises influía el interés de la Cofradía, y así, era electo el que más ofrecía, aunque a veces no daba lo prometido y se le reclamaba judicialmente. El Cabildo para elegir los oficiales se reunía el último día de Pascua de Resurrección y los cargos eran anuales.
LA PROCESIÓN DE LA COFRADÍA DE LAS ANGUSTIAS
De los datos transcritos a esta parte, se deduce cómo se celebraba la procesión del Santo Entierro de Cristo por ésta Cofradía, «en la triste tarde del Viernes Santo de cada año, haciendo Estación Ntra. Sra. de las Angustias y las seis Escuadras con sus insignias, imágenes, pendones, gallardetes, túnicas, ángeles y palio, todo negro por el luto propio de tan Santo Día, Procesión a la que concurrían gran número de hermanos, portando blandones, fuentes para limosnas, incensarios y «cajas» de lúgubre redoble. El Alférez Mayor, en lugar destacado, con el estandarte negro de la Cofradía; la capilla de música de Linares, la Real Justicia, sacerdotes, frailes de Santo Domingo y demás acompañamiento propio de un entierro solemne con paradas o posas y cantos funerales, presenciado en medio de un silencio y compostura, que sobrecogían los ánimos de la muchedumbre que veía pasar el triste cortejo del Santo Sepulcro».
ESCUADRA DE SANTO DOMINGO
Era costumbre inveterada en las antiguas procesiones de Semana Santa, que al frente de las mismas fuese la imagen titular de la Orden al que pertenecía el convento o de la parroquia donde estaban establecidas. Esta Escuadra, como todas las representativas de las Ordenes religiosas, se suprimiría al desaparecer el convento en 1836 y pasar la Cofradía a la parroquia de Santa María la Mayor.
ESCUADRA DE LA MAGDALENA Y ESCUADRA DE SAN JUAN
La Cofradía de la Angustias tenía otras dos Escuadras agregadas, una de la Magdalena y otra de San Juan. Eran las menos importantes y de ellas sólo hemos encontrado ligeras referencias. Respecto a la de la Magdalena, era una de las seis que componían la congregación de Las Angustias, con un Seise, Diputado o Hermano Mayor al frente que, es 1769, era Agustín Díaz, y que al cesar en el cabildo de 2 de abril, fue sustituido por el hermano Bartolomé Serrano. En este cabildo, Manuel Álvarez Madueña, Prioste que había sido de las Angustias en el año anterior, dio cuentas por las que se vio que en los gastos de la Cofradía ocasionados durante su mandato, había suplido «muchos reales más de los que importan las posturas de dicho año, y lo ha suplido de su bolsillo por el afecto y grande devoción que tiene a las Sagradas Imágenes de la Cofradía. Y además de ello, ha hecho la efigie de la Magdalena y la deja en este Convento para la Escuadra de la Magdalena de él. Y también ha costeado a sus expensas dos escalas y dos cabelleras, como todo consta. Y se le dieron las debidas gracias por su especial afecto y devoción y limosna que ha hecho a las imágenes de la Cofradía». De donde averiguamos que la Santa Cruz llevaba dos escalas apoyadas en los brazos, y que a las imágenes se ponían ya pelucas o cabelleras de pelo natural al gusto barroco que todavía perdura en muchos «pasos» de la Semana Santa andaluza y de otras regiones de España.
ESCUADRA DE LA SANTA VERA CRUZ
«En lugar de pertenecer a la Cofradía de su nombre, era propia de la Cofradía de Las Angustias». Esto quiere decir, que tras unos años en los que estuvo apunto de desaparecer esta Escuadra por falta de hermanos y en los que dejo de formar parte de la Estación de Penitencia por los motivos anteriormente alegados. La Cofradía de las Angustias cede la Escuadra de la Vera Cruz a unos cofrades para su reorganización en 1765. Teniendo tanto éxito estos cofrades en el trabajo encomendado, que incluso dejó de ser una Escuadra y se convirtió en una Hermandad con entidad propia al serle aprobados sus primeros Estatutos en 1768, pero a pesar de ello, siguió formando parte de la Cofradía de las Angustias. Haciendo su primera Estación de Penitencia ya como Hermandad y formando parte de la Procesión de Las Angustias en 1769.
Dejemos que hablen dos documentos del s. XVIII, con su propio lenguaje, de esta típica Escuadra: «y saliendo en Procesión el Viernes Santo 24 de marzo de 1769 una Escuadra tan lucida como de 115 hombres, cada uno con su hacha o blandón de tres libras de cera, ardiendo en obsequio y culto de la Santa Cruz. E hicieron unas andas y un risco dorado muy decente para la peana nueva de la Santa Cruz; y un estandarte o gallardete que llaman de damasco negro, para la asistencia también a los entierros de los hermanos, costeado todo a expensas de ellos. Y cada uno de los hombres salió con su túnica de holandilla negra, con su tarjeta de hoja de lata, pintada la Santa Cruz en ella.».
ESCUADRA DEL SANTO SEPULCRO
Ya hemos referido que la procesión que sacaba la Cofradía de las Angustias en la tarde del Viernes Santo, era conocida popularmente por la del Entierro de Cristo. El acta del Cabildo celebrado en el convento de San Juan de la Penitencia, el domingo 2 de abril de 1769, hay noticias concretas de la Escuadra del Santo Sepulcro, para la que se nombró Diputado a Femando Martínez y se hicieron constar las posturas y mejoras que a continuación transcribimos a la letra: «Postura de las fuentes: En este cabildo comparecieron Antonio Álvarez de Cózar y Bartolomé de Checa y a mancomún dijeron, que por sacar las fuentes en la procesión del Viernes Santo en la tarde el año próximo de 1770, hacían la postura de 450 reales y se obligaban a su pago el día de Carnestolendas». «Postura de las cajas y pendones: Y en este cabildo comparecieron Francisco Lázaro, Juan García, Sebastián Martínez y siete más, y juntos y de mancomún in solidum dijeron que por sacar las cajas y pendones en la procesión del Viernes Santo en la tarde de 1770, hacían la postura de 200 reales a pagar el día de Carnestolendas». Suponemos que las fuentes a que se refieren serían aquellas o bandejas que se utilizaban para recoger limosnas durante la Procesión, como era costumbre en muchas cofradías.
Respecto a las «cajas» o tambores de pellejo, la tradición más conocida de la Cofradía es la de las cajas destempladas o tambores de pellejo que tañían, y tañen algunos penitentes cada Viernes Santo. Estas cajas están construidas por un aro revestido de piel de conejo no muy tensa y adornadas con un mantolín de terciopelo negro.
Además, está documentado que, ya en el año 1769, se admitían pujas para sacar la procesión del Santo Entierro, las cuales incluían la adquisición de los tambores redoblantes. Esta tradición de subastar las cajas se mantuvo hasta finales del siglo xix o incluso principios del xx, tal y como se deduce de una reseña que escribió Hugh James Rose, un clérigo inglés que visitó Linares en el año 1875.
Por informaciones de la prensa local, se sabe que hasta el año 1930 salían en la procesión un total de ocho cajas. Estos tambores destemplados se tocaban mediante una mazas, con tal insistencia que al final de la procesión se acababa por romperlos, ya que este era el objetivo final que se perseguía. Actualmente no se utiliza mazas, sino palillos, y ya no se aspira a romperlos, sino todo lo contrario.
En la posguerra española y tras la reorganización de la Cofradía, se vuelve a adoptar esta ancestral costumbre. En un principio, se recuperó esta tradición con sólo dos tambores, situados uno en el Tercio del Cristo y el otro en el de la Virgen. El número de estas cajas ha ido aumentando con el paso de los años.
¿Pero cómo es el sonido de la caja? Si intentamos buscar una onomatopeya que nos acerque a su resonancia, parece que el tambor va tocando al son de las palabras «San – to, Se – pul – cro». Aunque la persona que mejor supo acercarse a definir su sonoridad fue D. Juan Sánchez Caballero, cronista local, quien en el anuario Cruz de Guía de 1956, decía:
«Impone pavor sus golpes lúgubres, parecidos, en el silencio de la noche del Viernes Santo, a esos tañidos fantasmales escuchados a través de las paredes de viejas casas solariegas».


En el siglo XXI se mantiene esta característica tradición, plasmada en un armonioso conjunto de tétrico y lúgubre sonido, compuesto por entre diez y quince cofrades que tocan el tambor revestidos de penitentes.
ESCUADRA DE SAN JUAN
La Escuadra Sanjuanista, una de las seis que componían la procesión del Entierro de Cristo, debió ser una de las más sencillas, y apenas si encontramos otro rastro de ella que la designación de hermano mayor en 1768 a Pedro Melchor Velinchón, y en 1769 a Juan de Anguila. En la procesión ocupaba el quinto lugar de las escuadras, es decir, detrás del Santo Sepulcro y precediendo a la Virgen de los Dolores, ya que fue San Juan Evangelista el discípulo que dejó Jesucristo por hijo a su Santa Madre, de la que nunca se apartó.
ESCUADRA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES «LA SOLEDAD»

La imagen de Nuestra Señora de los Dolores era una imagen de vestir, quizá con cabellera de pelo natural y manto negro. Dicha imagen, en la tarde del Viernes Santo, sacaba un corazón de plata prendido en su pecho, atravesado con siete puñales y una media luna de plata a sus pies.
El patrimonio de la Escuadra de Ntra, Sra. de los Dolores el 12 de mayo de 1777 denotan el floreciente estado de la Escuadra: «En la primera de las arcas había 1.060 reales de vellón en especie de plata y seis maravedís. Un estandarte de terciopelo negro con su tarjeta de Nuestra Señora y flueque (fleco) y cordones de seda. Una cruz de plata para el estandarte. Otro estandarte de damasco (sin duda para los entierros) con igual tarjeta y flueque de seda. Tres tuniquillas nuevas de lienzo negras, y otros cabos para los ángeles, y dos alas para los mismos. Cuatro libros de a folio para asiento de los hermanos, capítulo de entierros y misas que por ellos se decían, así como de cuentas tomadas a los hermanos mayores que han sido y cabildos celebrados. Cuatro báculos con sus tarjetas de la imagen de Nuestra Señora (con los que regían la procesión) y cuatro estantes o guizques en los que se apoyaban las andas durante las paradas. Un palio de damasco negro con sus varas, y otra del estandarte. Y dos toallas de raso liso negro». Conviene aclarar que las tuniquillas eran para niños, que con sus alas y coronas de flores, representaban ángeles que caminaban al frente del cuerpo de hermanos de la Escuadra, y a trechos decían a una voz: «¡Esto se hace en memoria y remembranza de la Pasión del Señor!» o bien, «de las angustias o dolores de Nuestra Señora y Madre de Dios». Por lo que se refiere al palio, era un símbolo de honor y realeza que se llevaba detrás de las andas de la Virgen. Además, había un cajón de madera de pino para guardar las alhajas de Nuestra Señora, entendiendo por tales sus vestidos, mantos, corona, corazón con siete cuchillos, media luna para los pies, ropas interiores, etcétera. También se abrieron otras dos arcas: una muy grande con cinco llaves de diferentes guardas que contenía 190 blandones de cera blanca, propia de los hermanos de la escuadra, que pesaban en total 460 libras. En la más reducida estaba la cera menor a base de velas mermadas y cabos que pesaban cinco libras.

«En 15 días del mes de mayo de 1777 años, estando juntos los hermanos de que se compone esta Escuadra de Nuestra Señora de los Dolores, sita en el Convento de Religiosas Dominicas de esta villa, en las casas de don Rodrigo Pedro de Quesada y Zambrana, como Alférez de la Cofradía de las Angustias y hermano de la citada Escuadra, y de una conformidad acordaron: Que para el mejor gobierno, formalidad y permanencia de la referida Escuadra, se estableciesen constituciones nuevamente, por no tenerlas».
Entonces redactaron unos Estatutos divididos en doce Constituciones en las que se disponía «que para tratar de los asuntos pertenecientes a dicha Escuadra, sea con presencia del Prior de la iglesia parroquial, y de notario o secretario de la Escuadra para evitar discordias imprudentes, como hasta ahora se han advertido en algunos de los concurrentes». Se prohibía admitir posturas «por no necesitar esta Escuadra auxilio más que de sus fondos». Se estimaba que sería muy útil y conveniente que a las juntas de la escuadra asistiera el prioste de la Cofradía «por si a éste le ocurre exponer en pro o en contra lo que propusieran los individuos de la Junta». Para entrar en la Escuadra era preciso contribuir con la limosna de un blandón de cera blanca de tres libras de peso, y seis reales que se darían el Viernes Santo de cada año. A los hermanos que muriesen se les asistiría en su entierro con el estandarte y doce acompañantes con hachas y se le aplicarían 24 misas rezadas. La constitución décima disponía «que por razón de ser el Viernes Santo un día tan contemplativo y tan propio el meditar en la sagrada Pasión, se proceda al acto de la procesión con la devoción que pide semejante día, no llevando ningún disfraz de zapato ni media blanca, ni vueltas de camisola que se manifiesten fuera de la túnica negra que se usa en esta referida escuadra». Y en la Constitución 12.a se advertía «que si después de tomar el blandón el Viernes Santo en la tarde, por su descuido y poco cuidado lo entregase quebrado, ha de ser obligación del hermano renovarlo a su costa». También se acordó en la constitución 11.a «que en atención a que los gastos que se ofrecieren en la celebridad de la Novena de Nuestra Señora de los Dolores, estos sean con presencia de las facultades que existan en él fondo de esta Escuadra». «Redactadas y escritas las Constituciones, dieron poder en 17 de mayo de 1777 al procurador Don Francisco Rodríguez para que las sometiese a aprobación del señor Provisor y del Obispo de Jaén Don Antonio Gómez de la Torre. El Procurador, en 23 de mayo siguiente presentó los Estatutos al Sr. Provisor diciendo que por estar la Escuadra de Nuestra Señora de los Dolores agregada a la Cofradía y que llaman de Nuestra Señora de la Soledad, sita en el convento del Señor San Juan de la Penitencia, de religiosas dominicas, carecía de constituciones para su gobierno y aumento del culto a Dios Nuestro Señor y a su Santísima Madre, por lo que habían formado las que presentaba, suplicando su aprobación».

Por este escrito de 1777, vemos que a Nuestra Señora de los Dolores se le llama Nuestra Señora de la Soledad y que al serles aprobados sus primeras Constituciones o Estatutos el 15 de mayo de 1777, deja de ser Escuadra y es la segunda Hermandad que junto a la Vera Cruz forman la Archicofradía de las Angustias. Como se demuestra en un pleito de 1777, el procurador dice; «Que la referida Cofradía se compone de dos Hermandades que son, la de Nuestra Señora de los Dolores y la de la Santa Vera Cruz, las cuales están con el cargo de ser priostes cuando les corresponde a cada una en su año».
COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS
Con ella llegamos a la Escuadra llamada primitiva, porque era la matriz y titular de la Cofradía. Al mando de la misma está el Alférez Mayor, que lo es también de las demás Escuadras y Hermandades. La institución de Alférez Mayor en las Angustias, fue de gran prestigio y siempre vinculada al estado noble de Linares y familia de Quesada. El año de 1688 era Alférez Mayor Don Francisco de Quesada y Pancorbo y veinte años después, en 1708, seguía siéndolo o le había sucedido en el cargo un descendiente de análogo nombre y apellidos, pues figuraba con el de Don Francisco Manuel de Quesada y Pacorbo. En 1725 era Alférez Mayor Don Alonso José de Quesada y Benavides, Regidor perpetuo de Linares, que seguía teniendo en su poder y sacaba en la procesión del Viernes Santo el estandarte de Nuestra Señora de las Angustias. Después, en 1756, ya aparece como Alférez Don Rodrigo Pedro de Quesada Zambrana y Benavides, que continuaba siéndolo en 1778, sin que posterior a esta fecha hayamos encontrado constancia de quienes le sucedieron. Por cierto, que algunas dificultades debieron surgir entre la familia de Quesada, al punto de que para preservar sus derechos al cargo de Alférez, otorgó poder en 8 de abril de 1708 Don Francisco Manuel de Quesada y Pancorbo, en el que decía «Que en el convento y monjas del Señor San Juan, Religiosas Dominicas, hay sita la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, y el Estandarte de Alférez de ella que se saca en la procesión del Viernes Santo en la tarde, lo han sacado en las procesiones, de muchos años a esta parte mi padre, abuelo y bisabuelo, difuntos, por cuya razón y como hijo mayor de mi padre he sacado y saco, en las funciones que se ofrecen, dicho estandarte en atención al mucho celo y afectuosos que mis ascendientes han sido y soy de la Cofradía y a las continuas limosnas que la hemos hecho y hago en cuanto puedo, procurando su aumento y conservación». «Y porque no se haga novedad en ninguno de mis parientes ni me inquiete en el estilo de sacar el estandarte, otorgo poder al procurador don Manuel García de Ortega, de Jaén, y parezca ante el Provisor y gane licencia para sacar dicho estandarte sin que mis parientes por sus fines particulares me inquieten en ello».
La imagen de la Virgen de la Angustias no se trataba de la representación que por influencia granadina se conoce con el nombre de la Virgen de las Angustias, imagen de Nuestra Señora sentada al pie de la Cruz con su Hijo muerto en sus brazos. Porque era representación del sexto dolor o sexta angustia, y vemos como a nuestra Cofradía se la titulaba en numerosas ocasiones de la Quinta Angustia de María Santísima. Y la quinta angustia, o el quinto dolor es el de la Madre al pie de la Cruz: «Stabat Mater dolorosa – Iuxta Crucem lacrimosa…», «Estaba la Madre de pie, junto a la Cruz y lloraba…». Es decir, la insignia o imagen de las Angustias de Linares era una Dolorosa de pie, una imagen de vestir, quizá con cabellera de pelo natural y manto negro, que pudiera figurar delante de una Cruz, como la Soledad de Sevilla o de Huelva, pero que al existir dicha Cruz desnuda en otra escuadra de la procesión, hay que pensar que la Virgen de las Angustias iba sola, sobre sus andas, bien de pie o quizá arrodillada, lo que también era muy común es estas Cofradías, como la del Santo Sepulcro de Jaén, o la Soledad de la iglesia de San Pablo de Málaga. En todo caso era la Escuadra más importante, cabeza y madre de toda la Cofradía.
Con anterioridad al año 1686 y previa petición de una hermana de la Cofradía, perteneciente a la nobleza linarense, y que en aquel momento ostentaba el cargo de Camarera de la Reina Mariana de Austria, solicita al Rey Carlos II, le fuera a bien conceder el Titulo de Real a nuestra Cofradía.
La tradición oral cuenta también que, el Rey tenia sed y pidió agua, al dársela esta hermana de la Cofradía, que la tradición dice que era la Marquesa de Seoane, el Rey quedó prendado de ella y le dijo que le pidiese lo que quisiera y ella le solicitó el título Real para su Cofradía. En cualquier caso, el Rey, tras obtener los informes oportunos del Obispo de la Diócesis y del Santo Tribunal de Sevilla dispuso, «que al nombre de la Cofradía de María Santísima de la Angustias, de la noble villa de Linares, se le anteponga el nombre de Real, siendo el escudo de nobleza la Cruz del Santo Sepulcro, coronado por su real Corona y con la leyenda «Mal Faya, Quién Mal Piē»».
La Cofradía, con el devenir de los años, pasa por una serie de vicisitudes y si en 1755 era la Escuadra de Ntra. Sra. de los Dolores, conocida como Ntra. Sra. de la Soledad estuvo apunto de desaparecer, igual que le sucedió a la Vera Cruz en 1765. Ahora le sucede esto mismo a la Cofradía primitiva de las Angustias y a las Escuadras de Santo Domingo, María Magdalena y San Juan, hasta que en el año de 1836, con motivo de la desamortización de Mendizábal, es clausurado el Convento de San Juan Bautista de la Penitencia de Monjas Dominicas y las imágenes tienen que trasladarse según la historiografía local a la iglesia de Santa María la Mayor. Cambiando la denominación de la Cofradía y pasándose a llamar, Cofradía de la Soledad y del Santo Entierro. Nombre por el que se conocerá hasta 1958.
Tras una breve estancia de la Cofradía en la iglesia de Santa María, en 1860 se traslada a la iglesia de San Francisco, donde se encuentra en la actualidad.

Pero esto no fue así realmente, la Cofradía probablemente nunca llego a estar en la iglesia de Santa María la Mayor como todo el mundo creía hasta ahora, si no que siempre estuvo en la Iglesia de San Francisco, que en 1836 se había convertido en una Capilla Auxiliar de la Iglesia de Santa María y de ahí la confusión y que sea en 1860 cuando deja de serlo y se convierta en la actual Parroquia de San Francisco de Asís.
Según nos cuenta en su «Diario de viaje del ingeniero de minas Lorenzo Gómez Pardo», escrito por D. Andrés Padilla Cerón Consejero Titular del Centro de Estudios Linarenses. En el nos dice que: «Por la noche sale de San Francisco y todos de negro con ramos y velas. El Entierro de Cristo, la Vera Cruz con sudario y la Dolorosa. Cristo con la cabeza delante con cajas o panderetas con fundas».
Desde la hora de los oficios salen los penitentes vestido de una túnica negra, con una gran caperuza que les cubre la cara muy empingorotada, en la que solo hay dos agujeros para los ojos, llevan un gran rosario y un ramo de flores en la mano. Las jóvenes están esperando en todas las ventanas y los penitentes llegan y les dan las flores y jalean del [al]más completo, porque estando enmascarados, se permiten licencias muy ajenas de la santidad del día. Es una mascarada santa o un saturnal cristianificado.
Preceden a las imágenes, penitenciales con una especie de panderetas debajo del brazo, cubiertas de tela negra y van golpeándolas como si fueran tambores, lo que provoca un sonido desagradable y desarmónico.
En efecto, el primer y novedoso dato que aporta sobre la procesión es que «por la noche sale de San Francisco», es decir que, ya en ese año de 1839, estaba instituida en la iglesia de San Francisco. Y esto no es baladí, puesto que la historiografía local siempre ha sostenido que, a causa del cierre del convento de San Juan de la Penitencia en 1836, la Cofradía se trasladó en ese mismo año a la iglesia parroquial de Santa María. El espacio de tiempo que habría permanecido allí se situaba en torno al periodo de 1836 a 1860. Incluso se ha llegado a identificar una capilla de dicho templo como «de la Dolorosa», en alusión a que la imagen de la Nuestra Señora de los Dolores en Su Soledad estuvo alojada allí. Sin embargo, la presente Crónica, refuta con toda claridad dicha tesis, es decir, la Cofradía de la Virgen de las Angustias ya Cofradía de la Soledad y del Santo Entierro, habría pasado desde el convento dominicano hasta la iglesia de San Francisco sin que mediara ningún tránsito por la iglesia parroquial de Santa María. Y esto es así porque en la Semana Santa de 1836 aun debió salir del convento de San Juan ya que el decreto para su supresión está fechado el 7 de marzo de 1836 y la noticia llegó a Linares mediante una circular de 29 de abril de 1836,suscrita por el Intendente de la Provincia. Como el Viernes Santo de ese año cayó el 1 de abril, está claro que la procesión pudo salir todavía de ese convento, ya que aún no había llegado la comunicación oficial que lo clausuraba.

Los dos posteriores ejercicios de 1837 y 1838 no parece muy probable que saliese de la iglesia de Santa María, máxime cuando, ya en 1839, (año al que se refiere el Diario) lo hace de la iglesia de San Francisco que en aquel tiempo ya funcionaba como capilla auxiliar de la parroquia de Santa María. Si ese año de 1839 hubiese sido el primero, creemos que el cronista lo hubiera especificado.
En lo referente a la procesión, confirma que todos los penitentes iban de negro con un caperuz cónico («empingorotado») y que tocaban una especie de panderetas con fundas negras. En realidad, se está refiriendo a las llamadas cajas redoblantes o tambores de pellejo.
Respecto a las imagines que salen en ésta procesión, el Diario es breve, pero elocuente, al referirnos que eran tres: la de Cristo «con la cabeza delante», en una clara alusión a que se trataba de la figura de un Cristo Yacente y que el sentido de la marcha era el de la cabeza de Jesús. También menciona que salía «la Vera Cruz con sudario». Con esto nos está indicando la presencia de una Cruz desnuda que llevaba prendido una representación del paño con el que envolvieron el cuerpo de Jesús muerto. La nómina de imágenes la completa con la imagen de una Dolorosa que no podía ser otra que Nuestra Señora de los Dolores en Su Soledad. De las imágenes de las otras Escuadras de las que se tiene noticia fidedigna (Santo Domingo, María Magdalena, San Juan Evangelista, Virgen de las Angustias) no dice nada. Sin embargo, hay constancia de que dichas imágenes fueron trasladadas a la iglesia de San Francisco cuando el convento de San Juan se cerró en 1836, aunque probablemente dejarían de salir en esa procesión a partir de ese año. Por otra parte, hay noticias de que la imagen de Santo Domingo fue trasladada a la iglesia del castillo de Tobaruela en el año 1844. Por su parte, las de San Juan y la Magdalena es muy posible que pasaran a engrosar el conjunto de imágenes de la Hermandad de la Expiración, que se fundó en el año 1896 en la misma iglesia de San Francisco. En efecto, en una fotografía correspondiente a la Estación de Penitencia de esa Hermandad en el año 1904 se ven unas imágenes de San Juan (con evangelios y sin palma) y la Magdalena.

En 1929, se adquiere un nuevo Cristo Yacente de la M.I.A. Aranda Torres de Zaragoza. El precio de la imagen del Yacente fue de 2006,50 ptas.

En 1936 es quemada la venerada imagen de Nuestra Señora de la Soledad por las hordas rojas. Con ella se perdió una de las mayores joyas de la imaginería litúrgica linarense de finales del siglo XVI o principios del XVII y atribuida, aunque sin documentos que lo acrediten, al insigne escultor Don Juan Martínez Montañés.
Finalizada la Guerra Civil en 1939, los antiguos hermanos decidieron que para la próxima Semana Santa saliera en procesión la Cofradía. Así lo primero que se hizo fue formar la nueva Junta de Gobierno. Después se redactaron nuevos Estatutos, que fueron aprobados por el Obispado. Pero el problema mayor eran las imágenes de nuestros Sagrados Titulares. Todas las imágenes que pertenecían a nuestra Cofradía habían sido destruidas o quemadas. Solo se salvó la del Cristo Yacente que fue guardado por su Camarera.

En 1940 hace de nuevo Estación de Penitencia nuestra Cofradía procesionando el Santísimo Cristo Yacente y una nueva imagen de Nuestra Señora de la Soledad, obra del escultor D. Francisco Palma Burgos.
En 1958 la Junta de Gobierno encarga al escultor D. Víctor de los Ríos, una imagen de Cristo Yacente. Realizando en 1959 su primera Estación de Penitencia la Sagrada Imagen.

En el año 1964, y en Asamblea General de 15 de marzo, se decide la reorganización de la Escuadra de la Santa Vera Cruz, según el acta ésta irá después del paso del Cristo Yacente, su Trono portará una Cruz encima de un calvario, portando una escalera y una lanza descansando sobre la Cruz, y en los brazos de la misma un sudario. La Escuadra irá acompañada por mujeres con la tradicional mantilla española y en el año 1965 volverá a realizar Estación de Penitencia en nuestra Cofradía.

En 1971 se celebra una reunión en la sede de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Linares en la que el Presidente de la misma, le propone a nuestro Hermano Mayor Don Antonio Bonet Molina, que la Cofradía del Santo Entierro se haga cargo de una imagen de la Virgen de las Angustias que había sido titular de la Hermandad extinga de las Siete Palabras de Linares y que se encontraba en un pésimo estado de conservación. La talla era del imaginero García Bellido, que intentó hacer una réplica de la Piedad de Miguel Ángel, habiendo sido realizada en el año 1930. Inmediatamente se inician contactos con diversos restauradores de toda España y es llevada finalmente a restaurar a Madrid. Días antes de la Semana Santa de 1972, la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Linares le extiende a la Cofradía un recibo por un precio simbólico de 1 peseta, que acredita la titularidad de la citada imagen a la Cofradía del Santo Entierro de Cristo. Haciendo aquel mismo año su primera Estación de Penitencia la Santísima Virgen de las Angustias en la tarde noche del Viernes Santo.

En el año 1985, la Cofradía crea un concurso literario que llevará por título «Mi Semana Santa». Con éste concurso la Cofradía pretendía que se presentaran trabajos escritos donde se expusieran todos aquellos instantes que marcan nuestra Semana Mayor, no queriendo palabras cargadas de imágenes, pasos o tronos ni de reflexiones cofradieras; tan solo deseaba conocer la profundidad de sus sentimientos, escuchar las voces del corazón de todas esas personas que contemplaban el paso de una imagen de Semana Santa o formaban parte de una Estación de Penitencia y que tantas veces se habían preguntado por los sentimientos y vivencias de esas personas en esos momentos.
El Concurso Literario «Mi Semana Santa» es en la actualidad de ámbito internacional y goza de gran popularidad y participación.
LAS PROCESIONES DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES Y DE LA SOLEDAD
La actual procesión de «La Soledad» tiene lugar una vez que la Procesión Oficial del Santo Entierro se encierra. Se trata, por tanto, de un caso atípico dentro de la Semana Santa de Linares, en la cual estamos acostumbrados a identificar a una Cofradía con una única procesión. Igualmente hay que dejar bien claro que la Virgen de la Soledad nunca ha sido una Cofradía autónoma y distinta de Las Angustias, Santo Sepulcro, o como quiera que se haya llamado a lo largo de la historia la Cofradía. No obstante, llegó a constituir la principal Escuadra dentro de la Cofradía primigenia. En realidad, podríamos considerar a esta procesión como una reliquia histórica de las Escuadras de antaño.
La Procesión del Viernes de Dolores
Hasta la Semana Santa de 1931, la Virgen de la Soledad (que hacía su Estación habitual acompañando al Santo Entierro) salía también en procesión el Viernes de Dolores, aunque bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. Por el insigne historiador Rafael Ortega y Sacrista, sabemos que, desde el siglo XVII en adelante, la Cofradía de Las Angustias celebraba una novena en honor a la Virgen de los Dolores. Ese mismo día, se procedía a sacar en procesión a la imagen de La Soledad, pero bajo la advocación de «La Dolorosa». Se tiene constancia de que en 1778 se continuaba celebrando, tal y como se deduce de este texto:
«…. respecto a que está mandado, que concluida dicha novena y procesión, se haga la mencionada convocatoria al son e campana teñida, lo que, por consiguiente se verificará».
Esta costumbre de la Novena se redujo posteriormente a un Septenario, del cual tenemos noticias por el Diario de Linares de 28 de marzo de 1912, en dicho periódico se nos cuenta que se rezaba la Corona Dolorosa, había letanías, cánticos y se predicaba un sermón. Además, se solían interpretar piezas musicales. La procesión de Nuestra Señora de los Dolores fue ganando cierta solemnidad con el paso del tiempo, con la asistencia de una representación del Ayuntamiento y la banda municipal de música.
Con el advenimiento de la II República, dejó de salir la procesión de La Dolorosa, aunque se seguía celebrando el Septenario y todas sus piadosas practicas (incluido el rezo de la Corona Dolorosa) pero circunscritas al interior del Templo.
Tras finalizar la Guerra Civil, solo se organizó la procesión del Viernes de Dolores en dos ocasiones: la primera, en 1952, haciendo Estación la imagen de La Soledad, pero bajo la advocación de «La Dolorosa». Y la segunda, el Viernes de Dolores de 1955, año en que se organizó un Via-Crucis a cargo de la recién constituida Agrupación Local de Cofradías, en el que participaron el Cristo de la Buena Muerte (Cofradía de las Siete Palabras) y otra vez la Soledad, bajo la advocación de la Virgen de los Dolores. A partir de ese año de 1955, se perdió la tradición.
La Procesión de La Soledad, el Viernes Santo por la noche
Se hace difícil precisar cuando comienza a salir la Virgen de La Soledad, el Viernes Santo por la noche, como procesión distinta de la del Santo Entierro (en la que lógicamente seguía participando). La teoría mas admitida es que este acontecimiento tuvo lugar a raíz de un Cabildo Extraordinario celebrado en 1917 en el que se tomó el acuerdo de que la Virgen de los Dolores en Su Soledad (nombre oficial del Titular mariano de la Cofradía en la actualidad) saldría dos veces: el Viernes Santo, acompañando al Cristo en la procesión de la tarde y otra por la noche, en la que ya lo haría sola y bajo la advocación de «La Soledad». Además seguiría saliendo el Viernes de Dolores, con lo que ya serían tres las veces que pisaría las calles.
No obstante, existen bastantes datos que ponen en duda que esta costumbre de la Procesión nocturna se iniciase ese año de 1917: el primero y más evidente es el que nos ofrece el diario El Noticiero de fecha 22 de marzo de 1910 en donde se anuncia la salida de «La Soledad» para el Viernes Santo de aquel año a las 12 de la noche, recorriendo el itinerario: «San Juan de Dios, Cánovas del Castillo, San Francisco y Plaza del mismo nombre. Informaciones periodísticas de años sucesivos (Diario de Linares de 1912 y 1913) confirmaría esta salida. Por tanto, apuntamos la hipótesis de que esta costumbre podría haberse iniciado a comienzos del siglo XX, aunque no antes, como lo demuestra un itinerario de 1895, en donde no figura esta salida procesional.
Sea como fuere, el caso es que, desde que se organiza esta procesión de La Soledad y hasta el paréntesis impuesto por la Guerra Civil, siempre saldría después de encerrarse la procesión del Santo Entierro, en la que también participaba. Durante el recorrido, que se desarrollaba en completo silencio, la imagen era acompañada exclusivamente por mujeres provistas de velas y el Hermano Mayor de la Cofradía, agregándoseles durante el recorrido un gran numero de señoras.

En los años 1933 y por tanto en plena República, no hizo Estación de Penitencia Nuestra Señora de la Soledad. El acto de la procesión se sustituyó por un oficio religioso celebrado en el interior del templo el Viernes Santo a las siete de la tarde y en el cual se predicó el llamado «Sermón de la Soledad». En el siguiente año de 1934, y según nos consta el diario La Unión de 29 de marzo, se obtiene un permiso especial para la salida de solo dos procesiones, el Nazareno y La Soledad (que lo haría a la temprana hora de la 22:30 de aquel Viernes Santo).
Referencias:
· santoentierrolinares.wordpress.com: Historia (2020).
· cercantesvirtual.com: Tradiciones de la Cofradía del Santo Entierro de Linares (2021).
Estrenos Semana Santa 2022: Alrededor de unas 20 túnicas nuevas. Restauración de orfebrería que incluye la corona de la Virgen. Reforma del catafalco para dar más realce a la imagen de Cristo. Juego completo de 10 jarras laterales para el paso de Virgen de la Soledad. El paso del Stmo. Cristo procesionará con acompañamiento musical, algo que no ocurría desde hace casi un siglo. Dicho acompañamiento correrá a cargo de la Banda de Música Alfredo Martos.
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